A 48 años del Cordobazo, el camino sigue siendo la unidad y la lucha en las calles

“Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nuestra idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso”.

Raul Scalabrini Ortiz – febrero de 1946

el-cordobazoNo son muchos los momentos en nuestra historia en que los procesos populares emergen como un volcán sacudiendo el orden político institucional, desde ese subsuelo del que nos habla Don Raúl Scalabrini Ortiz.

Esos momentos o puntos de quiebre -instantes de nuestra historia que marcan un después donde ya nada puede ser como antes-, epopeyas que crecen desde las entrañas de la tierra y de nuestro Pueblo para alumbrar un nuevo tiempo.

El 17 de octubre de 1945 fue uno de esos momentos que abrió paso a un nuevo protagonismo político en la historia argentina: el protagonismo de la clase trabajadora, a partir del cual ya nada podría escribirse sin considerarla como actor fundamental.

Otro de esos momentos fue sin dudas el Cordobazo. Verdadera insurrección popular, en la cual se fusionaron las demandas y aspiraciones de una clase obrera radicalizada (al calor de la resistencia a la proscripción política y la pérdida de derechos laborales y económicos), y el ascenso revolucionario que vivían la juventud y los estudiantes (al calor de las luchas de liberación en América Latina, África y Europa con ese mítico Mayo Francés del ´68).

Las causas inmediatas de este levantamiento popular habría que buscarlas en el clima de sublevación que se vivía en muchas regiones del país: El Correntinazo, en los primeros días de mayo del ’69, contra la privatización del comedor universitario y el ingreso restrictivo a la universidad; y el Rosariazo, como consecuencia de salarios atrasados y de la eliminación del descanso sabático (sábado ingles).

Sin embargo, es imposible entender estos movimientos de protestas sin enmarcarlos en una realidad Argentina, nuestroamericana y mundial, que de alguna manera fogoneó las condiciones para que el Cordobazo tuviera las características y dimensiones históricas que finalmente tuvo.

1540934h430Por un lado la política que se vivía en la Argentina producto del golpe de Estado liderado por Juan Carlos Onganía en 1966. Por el otro, el poderoso influjo de los procesos de liberación y de protesta que se vivían a nivel mundial, que marcaba una clara crisis de hegemonía del Capitalismo como modo de organización de la sociedad.

Por citar sólo un caso: la Revolución Cubana. Proceso revolucionario que sacudió no sólo el orden económico político e institucional de aquella pequeña isla, sino que terminó por convertirse en un faro de las luchas emancipatorias y de liberación en Nuestra América y el mundo.

La lucha de los Pueblos oprimidos estallaban por doquier y fueron dando forma -de la mano de las condiciones concretas de nuestro país- a una nueva izquierda que comenzaba a revisar los dogmas y prácticas de la vieja izquierda, pariendo nuevas lógicas organizativas como el surgimiento de sindicatos clasistas y antiburocráticos: el SMATA Córdoba (conducido por René Salamanca) o el Sindicato de Luz y Fuerza (liderado por Agustín Tosco), que pusieron en crisis las viejas estructuras como el Partido Comunista o el partido Socialista Argentino.

La supresión del sábado inglés y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios de más del 40%, fueron los detonantes junto con el profundo malestar contra la proscripción política, la prohibición al derecho de manifestación y de reunión.

Es en aquel contexto que la CGT Azopardo y la CGT de los Argentinos convocan a un paro provincial para el día 29 de mayo con movilización. Si bien el clima era tenso desde primeras horas de la mañana, la muerte del manifestante Máximo Mena fue lo que desataría la furia de las columnas de obreros y estudiantes, que ya controlaban buena parte de la ciudad de Córdoba, ante la manifiesta solidaridad del conjunto de su población.

En pocas horas toda la ciudad estaba sitiada por piquetes de obreros y estudiantes, y de incendios en varias oficinas de empresas multinacionales.

Este levantamiento, esta verdadera insurrección popular (que si bien fue sofocada poco más de veinticuatro horas después con la intervención del ejército, y que dejo un saldo de decenas de muertos y heridos, cientos de detenidos) creó las condiciones para liquidar el consenso de las clases dominantes y de buena parte de los sectores militares sobre los que se apoyaba el régimen.

Los fuegos de aquellos piquetes cordobeses alimentó las llamas de un incendio que se extendió por decenas de ciudades de todo el país en solidaridad con sus luchas, que eran las mismas en todos los rincones de la patria: Condiciones dignas de trabajo, defensa del interés y la soberanía nacional, respeto a la voluntad popular, repudio a las persecuciones y proscripción política, y el derecho de manifestarse.

Meses después de aquel glorioso Cordobazo, el régimen dictatorial se vería resquebrajado y Onganía terminaría dimitiendo en junio de 1970. Ello mostró, con toda claridad, la potencialidad de la unidad popular para construir un proyecto de liberación nacional y social.

La llegada de Macri y la derecha cipaya al gobierno, debería ponernos a reflexionar sobre lo que no supimos hacer, sobre lo que debemos hacer, y sobre lo que queremos construir. Si realmente nuestro objetivo es una patria libre, justa, soberana y socialista, deberemos hacer a un lado las diferencias secundarias que nos dividieron hasta hoy y lanzarnos en la conquista de una alternativa real de poder que nos catapulte hacia la victoria.

A 48 años de esas jornadas heroicas, gritamos:

¡Gloria eterna a los mártires del Cordobazo y todos aquellos que con sus luchas nos mostraron los caminos para continuarlas en el presente!

¡Por una patria con justicia, soberanía e independencia!

¡Que Viva el Cordobazo en la memoria de nuestro Pueblo!

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