11 de mayo de 1974: Asesinato de Carlos Mugica

4dcb032ce88d6_490x0El sacerdote revolucionario Carlos Mugica fue un militante peronista y del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) que hizo de su vida una lucha contra la explotación que oprimía al pueblo pobre. En los barrios más humildes creó organizaciones y parroquias -entre ellas, la capilla Cristo Obrero, en Barrio Comunicaciones, hoy Villa 31-, en un intento por reforzar el empoderamiento de los sectores populares.  Levantó las banderas del cristianismo revolucionario y del socialismo retomando al Che Guevara y Camilo Torres -entre otros- en un abierto enfrentamiento a los poderes que seguían golpeando con la violencia del hambre y la injusticia.

“No puedo quedarme pasivamente tranquilo ante la situación de terrible violencia institucionalizada que estoy viviendo, porque si lo hago, soy un asesino de mi pueblo que se está muriendo de hambre”, desafió desde Peronismo y Cristianismo (1973).  Luego, llamó a todos los cristianos a asumir su deber: “entrar en la lucha por transformar la sociedad” en un llamado a salir de las iglesias de techo dorado e ingresar en las batallas políticas. De allí, propugnó por un cristianismo comprometido con la liberación de los pueblos, con el destierro de las causas de la violencia de la pobreza y se posicionó junto a las organizaciones del peronismo revolucionario.

“No se trata de que los individuos ricos ayuden a los individuos pobres, sino que se trata de que los pobres dejen de ser pobres. Y hasta ahora, para que los pobres dejen de ser pobres no se ha inventado otro más que este sistema: que los ricos dejen de ser ricos”, destacó en enfrentamiento a la caridad verticalista, y en defensa de la solidaridad, de la construcción colectiva, de la subversión del orden injusto, del capitalismo.

Tras hostigamientos, amenazas y entrega de la Iglesia Católica, el 11 de mayo de 1974 fue asesinado por sicarios de la Triple A en las puertas de la iglesia de San Francisco Solano, en Villa Luro, Capital Federal. Hoy sigue siendo un emblema popular en nuestras villas. Es el sacerdote “mártir de los pobres” que supo romper los límites de su origen acomodado para construir en el barro que hoy aloja sus restos, junto a las barriadas de la Villa 31 de Capital Federal.

Su lucha es hoy bandera de los que estamos convencidos de que otro mundo es posible y que para eso debemos organizarnos, luchar y dar hasta nuestro último aliento para conseguir ese objetivo. Su trabajo con los marginados de este sistema injusto, son los mismos compañeros con los que hoy codo a codo trabajamos en las barriadas de nuestra ciudad.

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