Malvinas: tierra nuestroamericana

Los días pasaron y nuevamente nos encontramos ante un 2 de abril, una nueva conmemoración de la Guerra de Malvinas. Un archipiélago situado en la plataforma continental de Nuestra América, al sur del continente -sobre el Océano Atlántico- a escasos 346 km de la costa patagónica (Cabo San Juan de Salvamento ubicado en la Isla de los DistanciaEstados) dentro del espacio marítimo argentino. Un poco más de lo que hay entre La Plata y Mar del Plata.

La comparación no es resultado de la banalización del tema, sino que gráfica y sirve a la hora de construir un mapa virtual en nuestras cabezas, donde claramente a los piratas ingleses les queda a un poco (bastante) más de distancia, que ir desde capital provincial hasta “La Feliz”. Un claro ejemplo de colonialismo en pleno siglo XXI.

Actualmente para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “las Islas Malvinas son un territorio no autónomo administrado por el Reino Unido, cuya soberanía es reclamada por Argentina. Situación que pone en litigio tanto las islas como de sus espacios marítimos circundantes, hasta que las partes resuelvan el conflicto, ya que el Reino Unido sostiene que las Malvinas (The Falkland Islands) constituyen un territorio de ultramar de su propiedad.

Nuestro país rechaza la administración británica sobre las Malvinas, considerándolas como una parte integral e indivisible del territorio argentino, que se halla ocupada ilegalmente por una potencia invasora.  En tal sentido, como nación, las hacemos parte de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, en donde son agrupadas junto con las islas Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Orcadas del Sur en el departamento Islas del Atlántico Sur.

El día que se cumplen 33 años de la fatídica guerra, tres empresas petroleras piratas (Premier Oil, Falkland Oil & Gas y Rockhopper) anunciaron el hallazgo de un yacimiento con importantes cantidades de petróleo y gas en las islas.

En los términos jurídicos internacionales así está la cosa, pero ¿qué pasa cuando analizamos los motivos que los piratas argumentan para seguir ocupando las islas? En sus declaraciones públicas Inglaterra sostiene que los usurpantes que viven en la isla (kelpers) definieron ser británicos y que esa es una potestad internacionalmente reconocida bajo la figura de la autodeterminación de los pueblos.

Ahora bien, lo que no ponen como punto entre sus explicaciones del porqué siguen ocupando las islas -ahora tampoco el gobierno argentino- es que esa región de nuestro territorio es estratégica por varios motivos:

  1. Es un punto de control del paso interoceánico entre el pacifico y el atlántico, con la importancia geopolítico militar que esto conlleva;
  2. Cuenta con bienes comunes naturales muy importantes, como lo son la pesca, pero fundamentalmente, los hidrocarburos;
  3. Es un punto geográfico estratégico para el reclamo de parte del territorio de la Antártica (fuente inimaginable no sólo de agua dulce, sino de cientos de minerales);
  4. Y es una base militar, la más grande de la OTAN en territorios de ultramar.

En relación a este último punto, cabe mencionar que según cifras oficiales, en la isla vive aproximadamente un soldado pirata por cada habitante civil. En el mismo sentido, esta base militar de la OTAN, es un peligro inminente, no sólo para nuestro país, sino para toda la región. Sobre todo si tenemos en cuenta las recientes agresiones a Venezuela, o los intentos desesperados de la derecha por volver al gobierno en países como Brasil o Argentina.

malvinas-1493844h430Pero esto no es nuevo, desde 1985, año en que el gobierno británico inauguro Mount Pleasant -base militar de la Royal Air Force-, el incremento de la militarización de la zona no ha cesado. La estación fue construida como parte de los esfuerzos británicos para reforzar la defensa de las Malvinas después de la guerra de 1982, que los enfrentara con las fuerzas argentinas. Y el año pasado el gobierno pirata había anunciado públicamente que aumentaría el presupuesto militar para defender las islas, debido a que Argentina “sigue siendo un peligro inminente para los “pobladores”.

Casualidades si las hay, justo el día que se cumplían 33 años de la fatídica guerra, tres empresas petroleras piratas (Premier Oil, Falkland Oil & Gas y Rockhopper) anunciaban el hallazgo de un yacimiento con importantes cantidades de petróleo y gas en las islas. ¿Qué casualidad que ese anuncio se haya hecho justo un 2 de abril no?

Todo indica que el objetivo principal del gobierno británico -pese a sus esfuerzos por no decirlo- es operar como base de apoyo y proyección geoestratégica, controlando el transporte de hidrocarburos, favoreciendo la exploración y explotación de bienes comunes naturales de la plataforma continental suramericana; así como condicionar el acceso hacia y desde el Océano Atlántico al Pacifico y desde el Atlántico hacia territorio antártico, configurándose como una amenaza a la soberanía de toda la región.

“¿Por qué no decidir sanciones de América Latina a Inglaterra por esta barbaridad, por este abuso, por este colonialismo desubicado en el siglo XXI? Debemos realizar cosas más contundentes”
Rafael Correa, Cumbre del ALBA-TCP (2012)

Y sobre esto no sólo hablamos los argentinos, en más de una oportunidad presidentes y funcionarios públicos de países de Nuestra América se han manifestado respecto de nuestro reclamo. Esto se suma a las más de 40 resoluciones de la ONU y 29 del Comité de Descolonización, que una y otra vez fueron desoídas por el gobierno pirata.

El hecho más reciente sucedió a finales de marzo de 2016, donde -por un trabajo del gobierno anterior- el organismo resolvió por unanimidad la extensión de la plataforma continental argentina en un 35%, explicitando que las Malvinas se encuentran sobre territorio argentino. Un total de 1.7 millones de kms cuadrados y que deja sin límites la profundidad del mismo.

Lo que era preocupante y que se agrava con el nuevo gobierno argentino es que en ninguna oportunidad, al menos en los últimos años, se ha hablado de los Acuerdos de Madrid; o de la inmensa cantidad de empresas inglesas en el país, que mensualmente se llevan millones de dólares en dividendos y ganancias generadas por nuestro pueblo (ahora agravado por la liberalización de la economía argentina). Si podíamos decir que durante el gobierno anterior no se realizaban presiones eficientes, donde casi todo queda en lo estrictamente formal en los organismos internacionales y en las declaraciones oficiales (lo cual no estaba mal hacer, pero eso sólo no alcanza) hoy empeora con el desinterés manifiesto del gobierno nacional. Hay que recordar que hasta el Presidente ecuatoriano, Rafael Correa fue más osado al proponer sanciones económicas conjuntas de los países de la región a la colonial Gran Bretaña (Cumbre del ALBA-TCP de 2012).

En reflexiones anteriores analizábamos la situación compleja de que vive el mundo en ésta época. Sobreproducción; subconsumo; la necesidad de las potencias mundiales de conseguir materias primas baratas (sobre todo energéticas); los aumentos de tensiones entre occidente y oriente en diversas partes del mundo (Ucrania, Irán, Venezuela, entre los de mayor repercusión); los golpes de estado o intentos desestabilizadores de las derechas continentales (Honduras y Paraguay en el primer caso, Argentina, Brasil o Venezuela en el segundo); la inestabilidad en Medio Oriente (con el invento de EEUU y sus aliados: Daesh, ISIS o Estado Islámico); todo una caterva de hechos que vuelven a este mundo cada vez más inestable. El propio Vladimir Putin allá por 2013 sostenía que el mundo que se venía era un mundo con una única regla: Que no hay reglas.

eeuu-drones-misiles.jpg_1718483346Ante estas situaciones cabe preguntarse ¿Qué nos hace pensar que los bombardeos que hoy vemos en Yemen, Irak, Siria o Afganistán no se podrían trasladar a territorio Nuestroamericano? ¿Qué pirueta mental deberíamos hacer para llegar a esa conclusión? ¿Podemos acaso creer que esa situación no podría darse en un contexto belicista como el actual? ¿Cómo vinculamos estas cuestiones con la vuelta de políticas neoliberales a nuestro país?

Seguramente algunos aún puedan creer que no es posible, pero si algo nos enseñó la historia de los imperios es que a medida que fueron cayendo, muy por el contrario de ser más diplomáticos, se vuelven mucho más bestiales de lo que eran hasta entonces.

Ahora bien ¿Cómo repeler estas situaciones? ¿Cómo evitar que la guerra llegue a Nuestra América? Claramente es algo muy difícil de contestar, y ante la desesperación del imperio, muy probablemente sea difícil sortear esa situación, lo cual nos pone en un desafío ¿Cómo prepararnos para lo peor? Muchas pueden ser las respuestas, pero como primera cuestión, sin lugar a dudas, se visualizan algunos puntos: Seguir fortaleciendo las relaciones regionales, aumentar los niveles de conciencia popular, aumentar los niveles de organización popular, y estar preparados, porque estas cosas pueden pasar.

America latina-Nic-Gra-MuralRevs

Claramente la intención de Gran Bretaña no es la de defender a los “pobres” kelpers que están indefensos ante la inminente invasión Argentina. Este argumento no es más que para “la gilada”. Quienes indaguen un poco más se darán cuenta de que como base militar de la OTAN les sirve ante la posibilidad de esa transpolación de conflictos armados sobre nuestros territorios. No sería lo mismo tener que hacer 12 mil kilómetros (desde Gran Bretaña hasta Argentina), que tan sólo 350 como sucedería desde las islas.

El anuncio pirata en 2015 de aumentar el presupuesto militar para las islas (268 millones de dólares en los próximos 10 años), está íntimamente relacionado con sus intereses y el de sus aliados (principalmente EEUU). Si buscamos en las noticias, el reordenamiento de fichas de parte de EEUU y sus competidores directos, Rusia y China, Nuestra América puede convertirse en lo que fue África durante la Guerra Fría: enfrentamientos indirectos entre oriente y occidente para ver hasta donde eran sus zonas de influencia. Así podremos comprender el apoyo ruso-chino a Venezuela ante el ataque imperialista; las posiciones contrapuestas en cómo resolver el conflicto en Ucrania; el conflicto en Siria; la “lucha” contra el Estado Islámico en Medio Oriente; entre muchas otras.

La Ley Gaucho Rivero, que prohíbe la permanencia, el amarre y el abastecimiento de barcos con bandera británica de las Islas Malvinas, con bandera del Reino Unido y/o de otras colonias británicas en los puertos de las provincias de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Buenos Aires.

La cuestión -palabras más, palabras menos- es que no tenemos el derecho de creer que esas cosas no nos pueden pasar. En el gran tablero mundial, Argentina no está exenta. Mucho menos si tenemos presente la inmensa cantidad de bienes comunes que tenemos y que el imperio pretende apropiarse. De aquí la necesidad de replantearnos como argentinos qué rol tiene el Estado, qué rol las políticas estratégicas, que rol la organización popular, que rol la formación, etc. etc. etc.

Malvinazo en Ushuaia Ley Gaucho RiveroNo menores fueron las cosas que se han hecho hasta el momento, pero debemos pensar cómo redoblar esfuerzos, ser creativos, apostar y aportar a una construcción colectiva. Así como la operación heroica que realizaron los compañeros que volaron hasta Malvinas en 1966 y pasaron a la historia bajo el Operativo Cóndor. Ser audaces, como los cientos de compañeros que dieron vida a la Ley Gaucho Rivero.

El reclamo de soberanía sobre Malvinas, debemos comprenderlo en ese proceso. No podemos dividir la Cuestión Malvinas del resto de las reivindicaciones, porque es parte de nuestro territorio, porque es parte de nuestra identidad nacional, porque es algo que unifica. Y ésta última es la palabra clave: UNIDAD.

Sin una unidad en la lucha por su recuperación, muy posiblemente no logremos conseguirlo; sin una unidad regional fuerte, muy posiblemente no podamos evitar la continuidad del saqueo en nuestros países; sin unidad popular, muy posiblemente no podremos sortear el avance de las derechas a nivel continental; sin unidad política organizada, muy posiblemente no podremos conquistar nuestra segunda y definitiva independencia. Sobre todo porque en la actualidad, la ceocracia cipaya que nos gobierna, abandonó el reclamo, por lo que ya no tenemos el respaldo del Estado en esta materia.

A 35  años de aquella trágica guerra, reivindicar Malvinas es reivindicar la patria, es reivindicar las luchas de los compañeros caídos en los 70; es reivindicar los ideales de nuestros libertadores; es dar continuidad a un sueño compartido como el de la independencia; es, en definitiva, seguir creyendo que otro mundo es posible y que depende -en parte- del grado de compromiso que asumamos como parte de este pueblo.

En ese camino nos encontraremos…

¡Patria o Muerte! ¡VENCEREMOS!

Anuncios

Una respuesta a “Malvinas: tierra nuestroamericana

  1. Pingback: 49 años del Operativo Condor | Movimiento Estudiantil Liberación·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s